martes, 24 de marzo de 2015

La guerra de Corea (0 puntos)

La península de Corea, de 720 km de largo y una media de 260 km de an-t:ho, tiene un tamaño aproximado al de Gran Bretaña. Unas 3.000 pequeñas islas bordean la costa; los ríos Yalu y Turnen la separan de la República Popular de China y de la antigua Unión Soviética. El paisaje es principalmente forestal, con la cordillera Taebaek formando una espina central próxima a la costa este. En verano hace un calor intenso, con un polvo sofocante y tormentas monzónicas; en invierno hace un frío penetrante.

Corea, el aislado <<reino ermitaño>> habitado por un pueblo budista relacionado étnicamente con los japoneses y los manchures, fue ocupada por el Japón imperial desde agosto de 1910. En 1943 los Aliados prometieron la independencia a Corea; en agosto de 1945, las tropas japonesas situadas al norte del arbitrariamente escogido paralelo 38 se rindieron a las fuerzas soviéticas de ocupación, y las del sur al Ejército de EE UU. Posteriormente, la <<Guerra Fría» norteamericano-soviética se intensificó; en agosto de 1948 el presidente Syngman Rhee proclamó la República de Corea (RC) en nombre de los 21 millones de surcoreanos, seguida en septiembre por la declaración del presidente Kim 11-Sung de la comunista República Democrática de Corea, con nueve millones de norcoreanos. Ambos estados reivindicaron su legitimidad única sobre toda la península coreana, provocando una considerable suspicacia mutua y tensiones fronterizas.


La guerra de Corea


A las 4:00 de la mañana (hora coreana) del domingo 25 de junio de 1950, una poderosa fuerza norcoreana invadió Corea del Sur avanzando por el corredor de Uijongbu, la ruta histórica de invasión, hacia la capital sureña de Seúl, en un intento decidido de reunificar Corea por la fuerza. Las tropas de la RC resistieron valientemente, pero fueron aplastadas por la abrumadora superioridad norteña. Más avanzado el día, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas condenó la agresión, y el 7 de julio designó al general del Ejército de EE UU Douglas MacArthur para mandar las fuerzas de las NU que se enviarían en socorro de Corea del Sur. La Unión Soviética, que había estado boicoteando las reuniones de la ONU, perdió la oportunidad de vetar la decisión.


Mientras, los norcoreanos avanzaban inexorablemente hacia el sur; una multitud de refugiados

y soldados de la RC desorientados huía delante suyo obstruyendo las carreteras convertidas ya en

cenagales por el monzón. El 27 de junio los invaores romaron Seúl; el 5 de julio dejaron de lado

una fuerza simbólica de tropas estadounidenses en Osan; el 20 de julio aplastaron una resistencia

más resuelta en Taejon. Los refuerzos estadounidenses empezaban a llegar a raudales y, junto con las tropas de la RC, establecieron una línea defensiva de 320 km en el sudeste de Corea, alrededor del puerto de Pusan.


corea


La batalla del perímetro de Pusan empezó el 1 de agosto, en la que las fuerzas de EE UU (designadas ahora como 8.0 Ejército) y las tropas de la RC defendían un área de 130 km de largo por 80 de ancho. Los norcoreanos desplegaron erróneamente sus fuerzas a lo largo de todo el perímetro en lugar de concentrarlas para una ruptura definitiva. Aunque realizaron algunos avances, fueron siempre rechazados. El 28 de agosto llegaron al perímetro tropas británicas, las primeras de múltiples contingentes de las NU; la presión norcoreana disminuía a medida que los aviones de las NU bombardeaban sus líneas de suministros y los campesinos locales ocultaban los alimentos. El 14 de septiembre las fuerzas de las NU habían ganado la batalla y la iniciativa correspondía ahora al 8.0 Ejército.


El 15 de septiembre, una fuerza anfibia estadounidense procedente de Japón efectuó un desembarco en la costa oeste, en lnchon, y 11 días después reconquistó Seúl a pesar de la fuerte resistencia norcoreana. Entretanto, el 16 de septiembre las tropas de EE UU/RC salieron violenta

mente del perímetro de Pusan en varias direcciones;

una fuerza móvil se lanzó al asalto hacia el noroeste, enlazando con las fuerzas norteamericanas

en Seúl el día 26, copando de esta forma un número considerable de tropas enemigas en el sur.

Hacia el 30 de septiembre, la resistencia organizada norcoreana en Corea del Sur prácticamente había cesado. Entonces la ONU, tras unas vacilaciones iniciales, dio a MacArthur el mandato de

invadir Corea del Norte. Las tropas de las NU avanzaron por el lado oeste, conquistando la capital

norcoreana de Pyongyang el 19 de octubre y llegando el 26 de octubre hasta la frontera china,

mientras las fuerzas de la RC avanzaban por el este. Justo en el momento en que Corea del Norte, cuyo territorio se reducía ahora a enclaves fronterizos en el noroeste y el nordeste, parecía

condenada, el 14 de octubre, intervinieron las fuerzas chinas; éstas contraatacaron violentamente

en el noroeste, paralizando el avance de las NU cuando se iniciaba el crudo invierno norcoreano.


guerra


El 24 de noviembre, MacArthur lanzó la ofensiva final contra Corea del Norte; pero al día siguiente

su frente central se derrumbó cuando numerosas fuerzas chinas se abrieron camino y

avanzaron hacia el sur. Las fuerzas de las NU iniciaron la retirada de Corea del Norte combatiendo

en medio de ventiscas y cruzando ríos helados; no fue hasta mediados de diciembre cuando pudieron organizar una línea defensiva siguiendo más o menos el paralelo 38, preparándose para resistir la esperada ofensiva por parte de los chinos y de nuevas divisiones norcoreanas. Mientras, las tropas de las NU aisladas en el nordeste de Corea del Norte ejecutaron una clásica retirada luchando hasta la costa, en Hungnam, donde la US Navy las evacuó a Corea del Sur.


Esta primera fase de la guerra concluyó a finales de 1950, una guerra móvil caracterizada por

espectaculares ofensivas alternadas con retiradas aparentemente sin esperanza. La intervención china significaba que una rápida victoria era ahora inalcanzable para ambos bandos, pero la perspectiva de una derrota era asimismo impensable. Enfrentados los vastos recursos humanos de China con la casi ilimitada potencia de fuego de las Naciones Unidas, el conflicto degeneró en una guerra de desgaste estática centrada en el paralelo 38.


china


Al amanecer del día de Año Nuevo de 1951, los comunistas atacaron en todo el frente, obligando

a las fuerzas de las NU a retroceder. Seúl fue abandonada una vez más, pero el 15 de enero

el frente se estabilizó, en medio de espantosas tormentas de nieve, 65 km al sur de la capital. El 25 de enero las NU iniciaron un cauteloso avance, repelieron un contraataque chino el 11 de febrero, y avanzaron implacablemente hasta el 21 de abril, retirándose ante ellas las agotadas unidades comunistas. A finales de febrero el deshielo había transformado los campos en un mar de lodo, pero el 15 de marzo Seúl fue reconquistada de nuevo y se cruzó la frontera con Corea del Norte. Seguidamente, el 11 de abril, el presidente Truman relevó bruscamente al gral. MacArthur por <<diferencias políticas>> y nombró al gral. Ridgway como comandante de las NU/RC.


El 22 de abril de 1951 los comunistas iniciaron su <<Primera Ofensiva de Primavera>>, abriendo una brecha en el sector central de las líneas de las NU y obligando a una retirada hasta una nueva línea al norte de Seúl. El 30 de abril el ataque se había agotado, y las fuerzas de las NU avanzaron poco a poco antes de recibir de lleno todo el peso de la <<Segunda Ofensiva de Primavera>> , el 16 de mayo, la cual perforó de nuevo el sector central, pero fue contenida tras una retirada limitada en el este. Las fuerzas de las NU volvieron a avanzar, determinadas a seguir la estrategia de llevar la batalla a Corea del Norte, pero sin intentar otra invasión en plena escala. El 10 de junio habían establecido una línea 30 km por encima del paralelo 38, a caballo sobre un vital centro de suministros y comunicaciones enemigo, llamado el <<Triángulo de Hierro>> . El 23 de junio Jacob Malik, viceministro soviético de Asuntos Exteriores, propuso un alto el fuego, iniciándose conversaciones el 10 de julio en Kaesong, en la <<tierra de nadie>> justo al norte de Seúl. En previsión de un acuerdo inminente, la lucha se limitó a patrullas y escaramuzas

locales, pero cuando se rompieron las negociaciones a finales de agosto, las NU reanudaron la ofensiva, obteniendo valiosas ganancias antes de que se reemprendieran las discusiones el 25 de octubre en Panmunjom, cerca de Kaesong.


En noviembre de 1951 la guerra llegó a su tercera y última fase, la paralización. Mientras proseguían las conversaciones, las fuerzas de las NU interrumpieron las operaciones activas y mantuvieron una línea de defensa estática, con bajas mínimas, al tiempo que continuaban con los ataques aéreos de las comunicaciones enemigas y el bombardeo naval de los puertos norcoreanos. En tierra, la acción se limitaba a patrullas, enfrentamientos a escala de regimiento y barreras de artillería. Esta situación continuó hasta mayo de 1952, en que los chinos se mostraron más agresivos, incrementando su fuego de artillería y efectuando en junio un intento fracasado

de abrir brecha en el sector central.


Para julio de 1952 ambos ejércitos habían construido unas líneas defensivas tan fuertes, que ningún bando podía emprender una ofensiva importante sin incurrir en pérdidas inaceptables. Los comunistas se limitaron a enviar infantería apoyada por artillería y carros contra elevaciones tácticamente importantes a lo largo de la línea de las NU, en la llamada <<Batalla de los Puestos Avanzados>> . Estos ataques a menudo tenían éxito inicialmente, pero luego generalmente

las colinas se reconquistaban, no sin pérdidas considerables. Las fuerzas de la ONU y de la RC replicaban con incursiones por sorpresa; estas escaramuzas se intensificaron y acabaron en duros combates hasta que la llegada del invierno les puso fin. En marzo de 1953 comenzaron las <<Batallas Finales>> con un ataque chino en el oeste, seguido por una fuerte presión en el sector central en junio y julio, que hizo retroceder 5 km las líneas de las NU. Finalmente, el 27 de julio de 1953 se firmó el largamente esperado armisticio en Panmunjom, dando fin a los tres años de

la guerra de Corea.


El armisticio produjo en las democracias occidentales una sensación de decepción. Corea del

Norte y del Sur estaban absolutamente devastadas, totalmente dependientes de la URSS y de Estados Unidos para su supervivencia económica. Las bajas habían sido desusadamente altas: 84.000 de las NU/RC, 140.000 chinos y norcoreanos, y dos millones de civiles muertos. Además, la guerra también trajo cambios: la República Popular de China ocupó su lugar entre las potencias mundiales. China y los demás estados comunistas se habían revelado como adversarios agresivos, implacables y formidables, pero no invencibles, alumbrando en Occidente un sentido de inseguridad que condujo a reforzar la estructura de la OTAN (y a una confianza en el efecto disuasivo de las armas nucleares que muchos juzgan excesiva).


La independencia surcoreana había sido defendida con éxito; aunque este logro, y el heroísmo y sacrificio de las fuerzas de las NU/RC, parecen palidecer ahora ante los brillantes triunfos de la Segunda Guerra Mundial y la espantosa tragedia de Vietnam.







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