lunes, 23 de marzo de 2015

Se hallaron algunas municiones robadas del Batallón 603 (0 puntos)


(defensa.com) El juez federal Carlos Vera Barros ordenó allanamientos en los domicilios de los militares imputados en la desaparición de 19.600 municiones del Batallón 603 de Fray Luis Beltrán. La sospecha es que militares del Ejército estarían involucrados en el robo, no sólo de municiones, sino también de armamento de los arsenales, que se inyectan en el mercado ilegal de armas a costos que pueden quintuplicar el precio oficial. Se trata del segundo caso de estas características que ocurre en las Fuerzas Armadas de Argentina. Pocos días antes, había desaparecido un misil TOW 2 del Escuadrón de Caballería Blindado 1 de la Plata.


Asimismo, la Policía encontró municiones y un fusil en el domicilio de personal militar que cumplía servicio en el Batallón de Arsenales 603 “San Lorenzo”, en Rosario, donde se había producido un “faltante” de 26.000 balas de calibre 9 milímetros a fines del año pasado, lo que podría determinar la indagatoria de las personas que habitan en la vivienda. En el operativo, a cargo de la Gendarmería Nacional, hubo siete allanamientos: dos en Rosario, cuatro en el barrio militar de la localidad de Fray Luis Beltrán y uno en la ciudad de Concepción del Uruguay, donde se domicilia un efectivo con el grado de coronel, que se desempeñaba en la unidad militar, que fue disuelta por orden del ministro de Defensa, Agustín Rossi.


La denuncia del faltante de municiones la presentó el coronel Raúl Sánchez, jefe del Batallón 603, el 30 de diciembre pasado. El robo de balas se descubrió cuando el nuevo encargado de esa unidad militar dispuso que se hiciera un arqueo en el stock de armas y municiones del arsenal. Las balas no tienen número de serie ni ningún código de trazabilidad que permita identificarlas. La única manera de poder detectar las municiones sustraídas era por medio de las cajas, que sí tienen número de serie y fecha de fabricación.


El preocupante suceso de la desaparición de cientos de balas, que podrían servir para cargar por completo 2.000 pistolas, llevó al ministro de Defensa, Agustín Rossi, a ordenar el cierre del Batallón y el pase a retiro del director de Arsenales del Ejército Argentino, coronel Hugo Víctor Meola, un alto jefe de la Fuerza, asimismo fueron pasados a retiro otros oficiales. Uno de ellos, Guillermo Bonnefous, antiguo jefe del Batallón 603, y cinco suboficiales que estaban a cargo del control del arsenal. Además, “encomendó al jefe del Ejército Argentino, teniente general César Milani, que la totalidad de armas, municiones y otros elementos sean relocalizados en otras unidades militares del país”, instruyendo al jefe del Ejército, para crear una Base de Apoyo Logístico y una UMRE (Unidad Militar de Emergencias) en las instalaciones que ocupaba dicha unidad. Rossi, subrayó, que "es innegable que en los últimos cuatro años, dos de los hechos más resonantes sobre faltantes de armas se dieron en el arsenal del Batallón 603, mientras que en otros no pasó absolutamente nada". (Luis Piñeiro, corresponsal de Grupo Edefa en Argentina)







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