Se celebraba entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno,
y Jesús se paseaba por el Templo, en el Pórtico de Salomón.
Los judíos lo rodearon y le preguntaron: "¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si eres el Mesías, dilo abiertamente".
Jesús les respondió: "Ya se lo dije, pero ustedes no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí, pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas.
Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen.
Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos.
Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre.
El Padre y yo somos una sola cosa".

evangelio diario:Juan 10,22-30.

No hay peor ciego que el que no quiere ver, no hay peor sordo que el que no quiere escuchar, no hay peor paciente a sanar, que el que no reconoce su enfermedad, no hay peor adicto a curar, que el que no reconoce su adicción.

Hoy también vemos en la Palabra que no hay peor buscador de la verdad que aquel que no busca o no se deja encontrar por esa verdad.

La radiestesia es una actividad que se basa en la afirmación de que los estímulos eléctricos, electromagnéticos, magnetismos y radiaciones de un cuerpo emisor pueden ser percibidos y, en ocasiones, manejados por una persona por medio de artefactos sencillos mantenidos en suspensión inestable como un péndulo, varillas "L", o a veces una horquilla que supuestamente amplifican la capacidad de magnetorrecepción del ser humano.(wikipedia).
Es un método usado muchas veces en zonas rurales para detectar agua para excavar pozos, y algunos dicen que lo usan para detectar lo que sea en medio de la “nada”. Siempre me pareció atractiva la actividad. Sobre todo porque el que lleva el péndulo o las varillas, tiene que sentirse en total sintonía con aquello que busca y la emisión de estímulos provenientes de la tierra es captada por el ser humano, sensible y atento a esas emanaciones. Es cuestión de estar en sintonía con ellos, dejarse indicar, dejarse llevar, dejar que la tierra manifieste lo que siente, lo que tiene.

¿Por qué esto? Porque Jesús nos dice que solo sus ovejas escuchan su voz, solo los sensibles a su Palabra, los que se dejan indicar, los que se dejan llevar por el Espíritu Santo, los que abren el corazón, los que tratan de encontrarlo en sus obras, en las cosas simples y sencillas de la vida, los que antes de por la razón, lo hacen entrar por el alma, por el corazón. Si no lo hacemos así, podrá pasar un aluvión de cosas de Dios, podrá venir el Papa a hablar con nosotros, podremos escuchar miles de homilías, pero esa coraza impedirá que la lluvia de la gracia moje la vida y seguiremos pidiendo pruebas de la existencia de Dios y de su amor.

Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. ¿ Lo somos? ¿Escuchamos la voz de Dios en medio de tanto griterío y palabrerías mundanas? ¿Sabemos distinguir lo que es de Dios y lo que no? ¿Somos “radiestesistas” de su mensaje a veces oculto en medio de la naturaleza o personas que me rodean?. Ojalá que nuestra alma, siga sensible a las cosas de Dios, es decir que tengamos esa capacidad de vivir en sintonía con Él aun en medio de nuestras preocupaciones diarias. Se trata solo de dejar entrar al Espíritu santo, diciéndole simplemente:
Espíritu de Dios, llena mi vida
llena mi alma, llena mi ser