lunes, 13 de abril de 2015

Historias mínimas: el otro costado del tenis


Como es habitual, en ESPNtenis.com repasamos las historias paralelas de la semana tenística. Detalles, curiosidades, frases destacadas y todo el color del circuito.


Historias Mínimas

Getty ImagesJankovic frustró el singular cruce con Kovinic



JUGANDO CON MI ÍDOLO (O NO)

Los octavos de final en Charleston ofrecían una postal más que particular en uno de sus cruces. De un lado, Danka Kovinic, montenegrina de 20 años que se venía abriendo paso desde la qualy. Del otro, Jelena Jankovic, ex-N°1 del mundo, finalista reciente de Indian Wells y... máximo ídolo de su rival.

"La conozco desde que es una niña. Soy una especie de modelo a seguir para ella", contaba Jankovic en la previa. "Sé que me admira, tiene cosas mías en su cuarto. Parece irreal, porque me recuerdo peloteando con ella cuando tenía 10 años y en ese momento decía que era un sueño el solo hecho de conocerme. Es increíble la sensación de ahora tener que enfrenarla".


Para Kovinic, la chance era casi un título aparte: "No puedo explicar la felicidad que tengo. Siento que estoy mostrando el mejor tenis de mi carrera y encima voy a jugar con Jelena, que es algo que anhelé toda la vida. Va a ser muy raro, porque cada vez que juega hincho por ella".


¿Cómo fue el encuentro? Habrá que mantener la pregunta en suspenso. Jankovic sintió un fuerte dolor en un pie y no se presentó al partido. "Es una desilusión enorme. Tenía muchas expectativas de jugar con Danka, sé lo que esto significaba para ella", apuntó la serbia en conferencia. Pese a la baja, la ex-N°1 permaneció en Charleston y estuvo en el banco de Kovinic en su duelo de cuartos. Premio consuelo para su protegida.


COMPAÑERA Y ENTRENADORA

Desde que tiene en su banco a Lindsay Davenport (y a su marido, Jon Leach) Madison Keys ha superado unas cuantas barreras en muy poco tiempo. Semifinales en Australia, salto al Top 20 de la WTA y ahora primera final en clay. Pero esta semana no tuvo a sus entrenadores junto a ella. La que ocupó el rol de coach fue Lisa Raymond, amiga de Davenport de los tiempos en que ambas coincidían en el circuito, y compañera de dobles de Keys en el torneo.


"Jon tiene su trabajo aparte del tenis y Lindsay debe ocuparse de los chicos, así que es difícil que puedan venir a cada torneo. Pero Lisa es genial y la conoce muchísimo a Lindsay. Entonces, como ambas veníamos aquí, arreglamos para que ella fuese una especie de asistente esta semana", explicó Keys.


Raymond tiene 41 años, lleva ya 25 temporadas ininterrumpidas compitiendo (aunque desde 2007 lo hace solo en dobles) y ostenta seis títulos de Grand Slam. Referencias aprobadas para asesorar a Keys: "Lisa conoce muchísimo del circuito y sabe cómo juegan casi todas las chicas. Siempre ayuda recibir el consejo de alguien que ha estado tanto tiempo en el tour y que todavía hoy se mantiene activa".


De todos modos, que no hayan estado en persona no evitó a los Davenport ser parte de la semana de Keys en el certamen: "Lindsay y Jon me llamaban o me mandaban mensajes todo el tiempo. Jagger, uno de sus hijos, se quedó traumado con no haberme podido acompañar. En uno de los partidos me mandó una foto de la transmisión, como para mostrarme que miraba todo. La verdad es que hay mucho espíritu de equipo".


Historias Mínimas

WTA de CharlestonPetkovic, con la mano caliente desde febrero



CAPITALIZAR LA BRONCA

En lo que va de 2015, Andrea Petkovic ya ha registrado varios puntos altos para el balance, incluyendo un título Premier (Amberes), dos victorias espectaculares en Fed Cup (8-6 en el tercero ante Gajdosova, 12-10 contra Stosur), semifinales en Miami y misma instancia en Charleston, recuperando, en medio de todo el proceso, un lugar en el Top 10 (aunque hoy figura nuevamente 11ª).

Con todo, lo cierto es que las primeras semanas de su temporada poco habían tenido que ver con esas luces. En enero, fue todo derrota: debut y despedida en Brisbane, en Sídney y finalmente en el Abierto de Australia, tras ir un set arriba sobre Madison Brengle. Vuelta la página, en Charleston Petkovic volvió a verse con la estadounidense, prevaleciendo en sets corridos. Y la victoria terminó de cerrar aquel capítulo.


"La derrota en Australia me había enojado muchísimo. Y, por extraño que parezca, creo que eso es lo mejor que me pudo haber pasado, aun tratándose de una primera ronda de Grand Slam. Sé los puntos que perdí allí, pero ese partido me sirvió para darme cuenta que estaba jugando sin un Plan B, que no sabía qué hacer cuando las cosas iban mal, cuando no estaba entera físicamente, cuando había mucho viento o cuando me topaba con una buena contragolpeadora", describió Petkovic.


"Después de esa experiencia me senté con mis entrenadores y trabajamos mucho en los efectos, en pegar con más top-spin, buscar abrir más la cancha, hacer correr más a mis rivales... Y de hecho creo que esta vez no jugué tan bien contra ella, pero sí lo hice estratégicamente y eso a fin de cuentas pagó", completó la alemana.


El punto de quiebre entre aquella Petkovic y esta recuperada versión que llevó a 9-1 su marca en Charleston se dio en esa serie de Fed Cup, donde hasta último pensó que iba a quedar afuera: "Estaba asustada [de no jugar]. Pensé que Julia [Goerges] tomaría mi lugar, porque ella venía jugando muy bien y yo estaba cada vez más insegura. Lo que me ayudó fue precisamente no haberme dejado estar. Me sentía demasiado enojada conmigo misma y creo que eso me dio la energía para gastar horas y horas en los entrenamientos".


LAS COSAS EN PERSPECTIVA

Samantha Stosur lleva seis meses sin victorias consecutivas, recientemente salió del Top 25 después de seis temporadas y en el último año ya ha probado suerte con tres entrenadores distintos. El patrón tiene su explicación: "La verdad es que no estaba para nada contenta con mi juego. Me planteé dejar el tenis. Fueron días complicados", reveló esta semana la australiana de 31 años.


Pero pese a que los resultados aún no tuercen su suerte en el circuito, Stosur ya habla en pasado: "¿Qué me hizo seguir? Que a veces cuando uno se cuestiona esas cosas necesita dar un paso atrás y pensar más lógicamente. Ahí te das cuenta que amas lo que haces y que no lo cambiarías por nada".


"Aún no estoy donde quiero estar, pero hoy trabajo para eso, para ser cada día mejor. Es importante mantener la perspectiva y mirar el todo, no dejar que lo que te pasa en un torneo puntual determine tu futuro. Todavía siento que puedo lograr cosas importantes en el tenis y en esta etapa de mi carrera lo que quiero es maximizar esas oportunidades", cerró Stosur.


LA OTRA CARRERA

De tenista, a empresaria. Justine Henin, la belga que brilló con un revés exquisito de una mano, que fue Nº1 del mundo en la década pasada y ganó siete Grand Slam en singles, ahora disfruta siendo mamá y con nueva tarea. A los de 32 años, lleva las riendas del club de tenis que creó en Limelette ya ocho años atrás, y lo adopta como un compromiso especial.


"Durante mi primera carrera, muchos pensaron qué haría de mi vida después del deporte. Vi cómo algunos colegas, después del retiro, se hundieron en la depresión. Cuando dejé la primera vez, ese sentimiento también se apoderó de mí. Pero hoy ya disfruto y todo es distinto", le contó al periódico De Tijd.


Su compañía 3Square formó el citado club en un centro de seminarios y eventos corporativos. "El deporte tiene mucho que ofrecer en términos de valor, la excelencia y la ambición. Pero aprendo de los empresarios porque amo a personas dinámicas que crean cosas", agrega la cuatro veces campeona de Roland Garros.


A su vez, fue crítica con la actual generación de tenistas de su país. "Tenemos jugadores de alto nivel en Bélgica, pero falta mentalidad más ganadora, más paciencia para llegar", afirma, mientras goza a pleno de su nueva vida, ligada al tenis pero sin ponerse aún el "buzo" de entrenadora ni directora de un torneo, como ocurre con Kim Clijsters en el WTA de Amberes.







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