lunes, 27 de abril de 2015

Historias mínimas: el otro costado del tenis

Como es habitual, en ESPNtenis.com repasamos las historias paralelas de la semana tenística. Detalles, curiosidades, frases destacadas y todo el color del circuito.

Agnieszka Radwanska

GettyRadwanska y su círculo, en crisis

DINAMITA POLACA
Días atrás, el entrenador de Agnieszka Radwanska, Tomasz Wiktorowski, explicaba el desafío conjunto que estaban llevando a cabo con la ex-N°2 del mundo para lograr un estilo más ofensivo, aun sabiendo que la transición no sería fácil dentro del circuito. Efectivamente, la polaca aparece hoy al límite del Top 10, con duras derrotas en lo que va de 2015 y apenas una semifinal en cuatro meses.

Pero para Robert Radwanski, padre y exentrenador de Agnieszka hasta hace dos años, el principal responsable en ese bajón es el propio Wiktorowski: "Solo le interesa la plata y viaja por el mundo a costa de mi hija. Si tiene un poco de honor, debería renunciar", disparó en declaraciones al diario polaco Onet.

"En un deporte profesional, lo que importa son los resultados y Aga no los está teniendo. Es una jugadora brillante, un diamante en bruto. Pero hay que saber cómo pulirlo. Si no tienes lo que se necesita, déjaselo a alguien más", enfatizó.

Y aclaró: "No lo digo por mí, hoy no podría hacerme cargo por cuestiones personales. Pero hay muchos entrenadores buenos en el circuito. Tampoco pienso hablar por mi hija. Si ella cree que todo está bien, que es solo una crisis pasajera, entonces seguirá como hasta ahora. Pero el tiempo corre y creo que hay que tomar decisiones".

"Aga aún es joven, pero no quiero que se arrepienta de todo esto cuando tenga 30 años, porque mientras todas las chicas mejoran, ella solo va hacia atrás: el mejor ejemplo es el de Bacsinszky en Fed Cup, viniendo a Polonia y ganándole 6-1 6-1. En otro momento era Aga la que dejaba solo dos games", siguió el padre de la jugadora.

Y remató: "Bajo lo que ha hecho Wiktorowski, hoy hay una enorme brecha con el pasado. Antes ella podía completar un partido con cuatro errores no forzados. Hoy tal vez llega a cometer 40. A mí ya me duele verlo".

Agnieszka Radwanska

GettyMurray y Mourinho, compartiendo escenario

ANDY MOURINHO
"Wimbledon es más que un Grand Slam. Hay torneos importantes, partidos memorables, pero Wimbledon es otra cosa. Es tradición, es historia. Es como Wembley para el fútbol. Tiene un aura que es difícil de explicar. Simplemente la sientes". ¿El intérprete de semejante reverencia? Jose Mourinho, un hombre que poco tiene que ver con el mundo del tenis pero mucho con la escena deportiva británica...

A propósito de una presentación comercial en el All England Lawn Tennis Club, el técnico del Chelsea le rindió pleitesía al evento londinense y pobló los titulares de los diarios con otra concesión localista: "Yo no soy británico, pero cuando lo ganó Murray me sentí como si lo fuera". "Se podía percibir lo especial que era para él, lo que significaba que un británico fuera campeón después de tantos años", explicó.

Lo cierto es que Murray y Mourinho se conocen hace varios años y la relación guarda un antecedente especial para el escocés: cuando en 2013 se operó la espalda, el entrenador puso a disposición el centro de entrenamiento del Chelsea para que pudiera llevar a cabo su recuperación.

"Me ayudó muchísimo la cinta de hidroterapia que tienen, que es algo que no se encuentra en muchos lugares. Con Jose hablamos, pero no hubo ningún consejo de por medio. Simplemente me encanta el fútbol y es muy bueno tenerlo de vuelta en la liga", comentaba Murray por entonces.

Un año después, el portugués volvía a hacer pública su estima por el escocés, luego de la contundente caída ante Roger Federer en las Finales de Londres. "A veces una dura derrota es el comienzo de muchas victorias", serenaba. Rumbo a otro Wimbledon, un nuevo guiño y la misma incertidumbre: ¿Tendrá motivos en julio para volver a sentirse británico por un día?

UNA SEGUNDA CARRERA
En el actual Top 50 de la WTA hay solo una jugadora que a comienzos de año no figuraba ni entre las 90 mejores del ranking. Se llama Madison Brengle y esta semana se cobró su primera victoria ante una Top 10 al frustrar a Petra Kvitova en Stuttgart. La estadounidense siguió su marcha hasta semifinales (su mejor registro histórico en un evento Premier) y hoy aparece en el puesto 36, su mayor marca como profesional.

Pero hace solo seis meses, el panorama era bien distinto. Y no por factores deportivos. Antes del último US Open, Brengle notó una extraña mancha en su pierna y pronto se hizo ver por un especialista. Dos semanas más tarde, mientras estaba compitiendo en Quebec, recibió novedades: "Después de una práctica vi que tenía una llamada perdida de mi dermatólogo. Y sabemos que solo te llaman si son malas noticias...". El tumor era cancerígeno.

"Obviamente no fue algo fácil de digerir. Pero hubo que lidiar con ello. Hay gente que pasa por cosas peores. Por suerte en este caso lo detectaron muy pero muy tempranamente y se pudo resolver. Fue una alerta a tiempo", explicaba la jugadora semanas atrás.

Cerrada su temporada 2014, la norteamericana se operó la zona y estuvo cinco semanas sin poder forzar la pierna. En la apurada vuelta, ya entrado enero de este año, alcanzó la primera final de su carrera en Hobart y trepó hasta octavos en Australia (primera vez en una segunda semana de Grand Slam). En Stuttgart, subió otro escalón en ese crecimiento exponencial y desde este lunes ya pisa el Top 40.

"Hoy cada vez que salgo a la cancha lo aprecio de otra manera, porque a veces uno no se da cuenta cuán afortunado es simplemente por estar sano". Con 25 años y un enfoque renovado, Brengle comienza otra carrera en el circuito.

Stan Wawrinka

Schweizer IllustrierteStan, en tiempos mejores ...

¿NUEVA VIDA?
En redes sociales, Stan Wawrinka hizo pública su separación, por segunda vez en 5 años. "Ilham siempre será la madre de mi hija y a una persona que tengo un montón de amor y respeto", afirmó el suizo. "Siempre vamos a permanecer como una familia. Ahora mi prioridad es hacer todo lo posible para proteger a Alexia durante estos tiempos difíciles", comentaba a pocos días de una dolorosa derrota en Monte-Carlo.

Sin embargo, su exmujer, ante este anuncio, salió al cruce. "Stan no pierde partidos por nuestra supuesta dolorosa separación. Esto fue hace cinco meses, después de su título de Copa Davis. Según él, simplemente ya no estábamos en el mismo punto. Pero su decisión de abandonar otra vez a su familia no le impidió ganar el torneo de Chennai", comentó dolorida y dejando en duda las palabras del tenista. "Los viajes y los torneos no son el motivo de nuestra separación. Otros jugadores, con mejor ranking que él, llevan muy bien su vida familiar. Su inestabilidad y el deseo de recuperar la libertad a todos los niveles son sus motivos".

"Lo que me pareció más intolerable es que la ruptura se utilizara para justificar los resultados deportivos y para lavar la imagen de un padre que se ha mostrado insensible al dolor de su hija, que está afectada por las consecuencias de la separación". Duro golpe para quien, prometía "proteger a Alexia".

Un dato no menor para tener en cuenta. La primera separación también tuvo una situación particular. La razón dada por Wawrinka fue que necesitaba un poco de distancia para centrarse en el tenis y conseguir un salto de calidad en su juego. Si bien el suizo se mantuvo dentro de la elite durante su estado de soltería, justamente sus grandes golpes se dieron al recomponer su relación. Ya en pareja con su esposa nuevamente, ingresó al Top 10 por primera vez en mayo de 2013. Y unos meses después, sus grandes consagraciones en el Abierto de Australia y Monte-Carlo.

TRADICIÓN EN TIEMPOS MODERNOS
El blanco, las fresas, el middle sunday, la misma marca de pelotas desde 1902, el sistema de preclasifación propio. Tradiciones en Wimbledon hay para todos los gustos. En 2015 se ampliará la lista...

Pero acaso el nuevo ítem constituya otra nómina: la de las prohibiciones más ridículas. Porque para este año la organización ya avisó que no permitirá el uso de los "selfie sticks", esos palos que se conectan a cámaras o smartphones para las célebres autofotos.

"Su uso es irritante. Pero primeramente lo que queremos es que no interfiera con el disfrute del resto del público. Esas cosas se te pueden clavar en un ojo", afirmó un vocero del club al Sunday Times. El hecho es que la prohibición ya es corriente en museos, teatros y otros establecimientos deportivos. "Es sentido común", cerraron desde el evento que ha hecho de lo distinto una marca registrada.

COMPROMETIDO CON SU GENTE
Vive su etapa más dulce, con 34 años, logrando marcas muy importantes en su carrera desde febrero pasado. Víctor Estrella, el único dominicano campeón de un torneo ATP, no sólo disfruta sino que también cuenta que pretende devolverle alegrías al deporte de su país, con el objetivo de conseguir que el tenis deje de ser para muy pocos.

"Está claro que en República Dominicana no tenemos la gran tradición de tenis de otras naciones. Cada vez se interesan más, pero seguimos con la principal problemática de que para jugar hay que ser socio de un club, y no todo el mundo lo es. Hay pocas canchas públicas. En mi ciudad, por ejemplo, hay solo una. Además, las que vemos en otros lugares están deterioradas", dice Viti, quien no sólo piensa en su trayectoria individual, aun en su mejor etapa, y eso habla muy bien de él.

El Nº51 del mundo cuenta que "ya empezaron a construir algunas pistas en la capital, Santo Domingo, y espero que también las construyan en otros pueblos, como por ejemplo en Santiago, mi ciudad natal". Y muestra su grandeza, con otro gesto: "Espero que en vez de hacerme un monumento en mi país, se creen escuelas para que el tenis se siga desarrollando. Cuando me retire, creo que voy a empezar a trabajar en República Dominicana para mejorar esta situación. Sabemos que hay jóvenes con un talento increíble, pero lamentablemente no sabemos a qué quieren jugar y faltan canchas".

Por eso, está claro, Estrella es tan querido en su tierra. Y quiere seguir trascendiendo, más allá de un triunfo o un récord más que pueda lograr. El mismo que no olvida cómo empezó todo. "Es bonito recordar mi época de recogepelotas. Fue mágico cuando empecé. Todavía puedo ir a mi casa y encontrarme a todos mis amigos de 25 años atrás, cuando estuvimos en el club. Ahora son entrenadores y la verdad que para mí, cada vez que regreso, verlos a ellos es una gran satisfacción", cuenta.



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