Ante la caza furtiva de elefantes africanos, que crece sin límites, la Unión Internacional para la consevarción de la Naturaleza (UICN) consiguió aprobar dos mociones con las que espera mejorar la protección de estos animales y de los guardas que los vigilan.

La matanza de elefantes

Las mociones fueron aprobadas sin debate en el Congreso Mundial de Conservación que se celebró en Jeju, Corea del Sur.

La tasa más alta de caza de elefantes en una década se registró en 2011, cuando mataron decenas de miles de animales y pasaron de contrabando su marfil a través de los puertos de África Oriental hasta el este de Asia, a pesar de que el tratado de 1989 de CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) prohibió el tráfico internacional de marfil de elefantes.

Una de las mociones hace un llamamiento a todos los países en los que hay elefantes africanos para «priorizar la protección y conservación de sus poblaciones» y garantizar una legislación y sanciones adecuadas y programas de incentivos para los lugareños.

Mary Rice, directora de la Agencia de Investigación Medioambiental, con base en Londres, afirmó por correo electrónico que le preocupa la moción para la protección de los elefantes, pues «no hace un llamamiento para detener el tráfico ilegal de marfil a través de la coordinación con autoridades clave como la INTERPOL».

«Es fundamental para combatir el comercio ilegal de fauna y flora, se trata de un crimen internacional de mucha gravedad».

En la segunda moción, los guardas africanos piden a la UICN que tome medidas para «alentar a los estados, gobiernos, sociedad civil, ONGs locales e internacionales y fundaciones a que tomen iniciativas de protección de la fauna y flora silvestres».

Por su parte, la UICN solicitó una reunión de conservacionistas de alto nivel para «recomendar medidas urgentes» para evitar la matanza de elefantes.

elefantes

«El camino es largo»

Tim Snow, cuya organización, Ga,e Rangers Association of Africa (GRAA), apoyó la moción para crear nuevos programas de entrenamiento y equipamiento para guardas, afirma que se alegra de que la UICN haya reconocido el problema de estos protectores de los parques.

Sin embargo, «la moción apenas ha expuesto el problema y concienciado a la comunidad internacional».

En lo que llevamos de año, cazadores furtivos, cada vez más violentos y mejor armados, han asesinado a docenas de guardas en África, muchos de ellos sin el equipo o el entrenamiento adecuado.

«No necesitamos más armas ni una guerra, lo que necesitamos es más guardas entrenados, gente cualificada para enfrentarse al problema», comenta Snow.

«Así debería ser en todas las aéreas de conservación, y no sólo en aquéllas en las que hay rinocerontes y elefantes», añade.

En primer lugar, según su opinión, la GRAA debe trabajar codo con codo con las oficinas regionales de la UICN para evaluar el nivel actual de entrenamiento de los guardas, y establecer las necesidades para mejorarlo.

Sin embargo, «su ayuda en esta evaluación probablemente sea la única contribución económica de la UICN para proteger a los guardas», dice Snow.

«Como guardas de la GRAA tenemos que seguir luchando por el apoyo que necesitamos. Es difícil y el camino es largo, pero el problema es muy serio».

Camerún ayuda a sus guardas

Al menos un gobierno no está esperando la llegada de nuevos programas de entrenamiento.

Camerún ya ha aumentado el número de guardas y pasado el número de días de entrenamiento militar de 45 a 120, según explicó Ngole Philip Ngwese, ministro camerunés de Silvicultura y Vida Silvestre, durante una reunión informativa para la prensa la semana pasada en Jeju. Cerca de 500 guardas finalizarán pronto este programa.

Estas medidas son la respuesta del gobierno a un incidente que tuvo lugar en enero, cuando «cazadores furtivos extraordinariamente violentos, bien equipados y entrenados» entraron en el Parque Nacional Bouba Ndjidah de Camerún a caballo y camello, confirma Ngwese.

Los cazadores sudaneses, adiestrados para matar elefantes y quitarles el marfil, asesinaron a 200 animales.

Los diez guardas que estaban entonces trabajando no pudieron evitar el ataque sorpresa, y el gobierno tuvo que llamar a miembros de élite del ejército, que necesitaron un mes para expulsar a los cazadores y que siguen vigilando la situación.

«Nuestros guardas no están tan capacitados y equipados como los que vienen a matar elefantes», afirmó Ngwese.

La mejora en los entrenamientos también podría ayudar a salvar vidas humanas, no olvidemos que en Camerún son asesinados entre dos y tres guardas al año.

Incentivos para los lugareños

Los cazadores que llegan a Camerún tienen éxito, entre otras cosas, porque consiguen mezclarse entre sus habitantes, a los que dan carne de los elefantes que matan, según Ngwese.

Además, algunos lugareños ven con alivio la muerte de elefantes, porque éstos a veces cruzan los límites de los parques, destruyendo cosechas, casas e incluso matando personas.

«Es algo que no debemos olvidar», afirma Matt Lewis, del African Species Conservation at World Wildlife Fund.

«Siempre digo que nos pongamos en su lugar»: los lugareños tienen a veces que recorrer varios kilómetros en busca de agua y un elefante acaba matándoles.

«Es fácil apreciar a los elefantes de lejos, pero es mucho más complicado cuando estás cerca», añade.

Por eso es fundamental que la moción para proteger elefantes también inste «a los estados a garantizar que las comunidades obtienen beneficios y a asumir los costes de vivir con elefantes», declara Lewis.

Sin embargo, el papel de la UICN a la hora de trabajar con los gobiernos y crear incentivos para los lugareños «es más delicado».

«La UICN no tiene capacidad de garantizar algo así. Hasta ahora lo que ha hecho es desarrollar normas y prácticas para la conservación con las que alentar a los estados en los que vive el elefante africano», afirma.

Por ejemplo, en su opinión, una forma de hacerlo sería marcar directrices para compartir los beneficios del turismo y la caza sostenible de elefantes con comunidades cercanas a las áreas protegidas.

Evitando conflictos

Ngwese también señaló que los gobiernos deben adelantarse a los conflictos entre humanos y elefantes.

Confiesa estar impresionado por la nueva iniciativa de Kenia para cercar aéreas protegidas y evitar que los elefantes se adentren en territorio privado.

Cercar «es muy caro», reconoce Lewis, aunque «es posible hacerlo alrededor de aéreas pobladas para evitar que entren los elefantes, permitiéndoles ir donde necesitan y protegiendo a las personas al mismo tiempo».

Ngwese declara que «está deseando» aplicar medidas similares.

En cualquier caso, Snow, de la GRAA, afirma que queda mucho por hacer para asegurar que gobiernos y organizaciones apliquen las mociones.

Mociones «patéticas», según los expertos

masacre

Debido a que la UICN es una organización formada por voluntarios, sus mociones carecen del carácter de tratado internacional, sino que sirven, en primer lugar, para concienciar a la comunidad internacional, algo que no ha sentado muy bien en algunos sectores conservacionistas.

«¿No pueden hacer nada mejor?», se plantean indignados.

Declara que los documentos utilizan términos diplomáticos «patéticos», sin fuerza para frenar la desaparición de elefantes, que según él, en algunos países africanos tendrá lugar en cinco años.

«Estamos discutiendo tonterías mientras arde Roma», comenta. «¿No pueden alcanzar una resolución por la que todos los estados se comprometan a no traficar con marfil por sus desastrosos efectos para los elefantes?».

«Parece un típico ejemplo de por qué los organismos internacionales como UICN y CITES han servido a su objetivo», añade. «Es como en un supermercado: si ya no eres útil, te descartan».