En los últimos meses se ha vuelto habitual ver la imagen del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dándose la mano con Raúl Castro, su homólogo de Cuba.

La mujer que fue repudiada en Miami por besar a Fidel Castro

Pero hace pocos años cualquier gesto de cercanía con un líder cubano era visto como anatema en Estados Unidos. Y ni hablar de un beso en la mejilla.
Y eso es lo que le pasó a la abogada cubano-estadounidense de Miami, Magda Montiel Davis.

Este viernes se cumplen 21 años del beso que le cambió la vida a Davis.
Recibió amenazas de muerte y de bomba, en su casa y en su oficina. Todo el personal que trabajaba en su firma renunció en señal de protesta, entre ellas su mejor amiga. Se organizaron marchas contra ella y durante mucho tiempo necesitó protección de la policía.
"Un gran maestro"

Ocurrió en 1994 en La Habana, donde Davis se encontraba invitada a una conferencia de tres días que buscaba construir puentes entre los cubanos de la isla y los que se exiliaron tras la Revolución.
En las imágenes que mostraron las televisiones de Miami repetidamente, se ve cómo Castro se aproxima a Davis y agacha su cabeza para besarla sonoramente en la mejilla, ante la mirada de varias personas.

fidel
Ambos sostienen una conversación mientras se sujetan firmemente las manos.
"Le expresé mis sentimientos y le agradecí por lo que él había hecho por mi gente y además le dije que había sido un gran maestro para mi", le dijo Davis al periodista de la BBC Sam Farzaneh.
Antes, durante una sesión de preguntas y respuestas, Davis había planteado a las autoridades cubanas presentes qué respuesta debía darles a los miembros de "la derecha cubana" cuando, en sus críticas al gobierno cubano, se refirieran a los fusilamientos llevados a cabo en los primeros meses de la Revolución.
Ningún cargo del gobierno supo responderle. "Toda la sala se quedó en silencio". Cuando Fidel Castro se aproximó a ella, le dijo: "Magda, escuché lo que dijiste esa mañana. Deberían habértelo explicado".
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Caricaturas sexuales
Las consecuencias de su conversación con Castro las comenzó a sentir Davis al día siguiente, un lunes, cuando hacía su maleta para volver a EE.UU. y llamó a casa.
Su hija de 13 años le advirtió de lo que pasaba.
"Mamá saliste en la tele besando a Fidel y la gente no para de llamar a casa diciendo que quieren matarte".