Caroline Lijnen no se sentía cómoda viviendo en Alemania. Allí debió viajar para acompañar a su novio, el jugador belga Kevin De Bruyne, que había sido contratado por el equipo Werder Bremen. A veces el amor requiere de sacrificios y estar junto a su novio era lo que ella creía conveniente en ese momento.
El clima y el idioma alemán, sin embargo, se volvieron en dos obstáculos difícil de superar para la joven y la relación con el jugador, se volvió más fría que lo que indicaban los termómetros de las plazas de Bremen.
De Bruyne empezaba a consolidarse en su equipo y buscaba por todos los medios que su novia siguiera junto a él, como pilar de su carrera. Ella, necesitaba de un tiempo para pensar y reflexionar. Se sentía incómoda en un país en el que no encontraba su lugar.
La situación se volvió tan difícil para Caroline, que decidió emigrar a Madrid, una ciudad mucho más amigable con su espíritu y la relación con el futbolista pasó a ser a distancia. Mientras De Bruyne proseguía su carrera en el equipo alemán, ella se establecía en la capital española y la comunicación entre ambos se volvía fluída a través de internet.
Parecía que Madrid estuviera hecha a su medida. Encontró nuevos amigos con los que disfrutaba de una intensa vida social y el calor de la incipiente primavera del 2013 la hacía sentir a gusto.
Además, había un amigo de la pareja que se convirtió en un soporte de su estadía madrileña. Se trataba del golero del Atlético Madrid Thibaut Courtois, también belga y gran amigo de De Bruyne.
En él encontró un guía turístico, un compañero en los momentos de soledad y hasta un confidente. Pero también con él cruzó algunas fronteras y ya no geográficas. La prensa del corazón publicó fotos prohibidas que se filtraron de los dos en situaciones comprometidas. Lo que empezó en una amistad, terminó en una infidelidad y en una traición de ambos a De Bruyne, que se sintió "destrozado" cuando se enteró de la noticia.
Los dos jugadores militan en la selección de Bélgica y viajaron juntos a Brasil para disputar el mundial, varios meses después del altercado. El entrenador belga Marc Wilmots, antes de la cita mundialista, había confesado: “no negamos que han existido problemas internos entre Thibaut Courtois y Kevin De Bruyne. Pero he hablado con ellos y ambos confirman que este tema está zanjado. Los chicos se hablan de nuevo, e incluso bromean", aseguró.
A pocos días de que Bélgica juegue frente a Argentina por los cuartos de final del mundial, el caso hizo recordar lo que sucedió entre los jugadores "Maxi" López, Mauro Icardi y Wanda Nara, un triángulo amoroso con capítulos dignos de una telenovela. En Bélgica ocurrió algo igual, porque estas historias son universales.
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