El cielo sintoísta
El cielo sintoísta no es mas que una versión embellecida del propio Japón. Inicialment estaba unido a Japón por un puente flotante, pero mientras los dioses dormían el puente se hundió y tan sólo quedaron los itmos que hoy podemos ver al oeste de Kioto. Esta visión simplicista del cosmos refleja el tipo de vida sencillo de los primeros pobladores de Japón.
La influencia de la vida agrícola era especialmente importante (y hasta finales del siglo XIX fue la única forma de vida para la práctica totalidad de su población), de manera que el pueblo adoró siempre a los dioses del Sol, de la Luna, las estrellas, el arroz, la lluvia, etc. Gran parte de los kami son dioses y diosas de las tormentas, del viento, las montañas y los volcanes—reflejos de las violentas fuerzas de la naturaleza—. Es curioso que no existiera un dios del terremoto hasta el año 599, fecha en que un seísmo de gran violencia generó el culto a Nai-no-Kami. Tampoco existían equivalentes de los comparativamente sofisticados dioses urbanos chinos, como el de las profesiones, por ejemplo.
Los kami eran considerados por lo común como poderes sagrados presentes en todo el cosmos, o incluso dentro de un objeto concreto; el término se aplicaba a cualquier fenómeno que pudiera producir miedo o ser considerado como sobrenatural.
Principales dioses shinto
Izanagi Primer dios de la Tierra y creador del mundo. Padre de Amaterasu, Tsuki-yomi y Susanoo.
Izanami Esposa de Izanagi y primera diosa de la Tierra.
Kagu-Zuchi El dios del fuego, también conocido como Ho-Masubi (o causante del fuego). Es el último hijo de Izanagi e Izanami. Era importante aplacar como ofrendas a este dios durante la estación mas ventosa, cuando las casas de madera y otros edificios se volvían mas vulnerables a las llamas.
Amaterasu Diosa solar y señora del cielo.
Tsuki-yomi Hermano de Amaterasu y dios de la Luna.
Susanoo Malvado dios de la tormenta y hermano de Tsuki-yomi y Amaterasu.
Wakahiru-me Hermana pequeña de Amaterasu, probablemente una deidad del sol naciente.
Kusa-nada-hime La "Princesa de los arrozales" y esposa del malvado Susanoo.
O-Kuni-Nushi Dios de la medicina y la magia; hijo de Susanoo.
Ame-no-Oshino-Mimi Hijo de Amaterasu, al que ella envió para controlar la Tierra, pero el dios se anegó a ir alegando que estaba demasiado llena de conflictos.
Ninigi Nieto de Amaterasu, finalmente enviado para reinar en la Tierra.
Kono-Hana-Sukuya-Hime Hija de una diosa de la montaña y esposa de Ninigi.
Takami-Musubi Una de las principales ayudantes de Materasu.
Amo-No-Uzume Diosa solar, supuesta deidad de la aurora.
Inari Dios del arroz y la prosperidad.
Izanagi e Izanami
Amo-No-Uzume
Dioses del trueno
Raijin y Fujin
Vida tras la muerte
El más allá era un lugar misterioso y sombrío, ajeno por completo a la idea del castigo por los pecados terrenales. Las creencias budistas cambiaron este concepto, y las posteriores leyendas shinto fueron adquiriend tonos más infernales.
Los grandes dioses shinto
Los dioses más importantes del panteón sintoísta son los que descienden de Izanagi e Izanami.
Amaterasu, la dosa solar, ocupa un lugar preeminente, y los mitos que rodean su figura son los más importantes de la tradición sintoísta. El más famoso de ellos es aquel que narra cómo la diosa ocultó el Sol (como hemos viso anteriormente). El sintoísmo es una de las pocas regiones del mundo que tienen una diosa solar, en lugar de un dios. Amaterasu es una deidad hermosa y benévola que se complace en enviar sobre sus devotos los dorados rayos de vida.
El reino de Amatrasu fue puesto en peligro por su hermano, el dios de la tormenta, una deidad "atrevida, rápida e impetuosa". Dspués de haber sufrido el exilo como castigo por haber acosado a su hermana, este dios anduvo merodeando por la Tierra. En Inzumo luchó con un serpiente de ocho cabezas, a la que logró matar y después cortó en pedazos. De la cola del monstruo cayó una espada, y Susanoo la envió a su hermana como prueba de sumisión. Esta pieza es hoy parte de los atributos reales del emperador de Japón.
Inari es el dios del arroz y en todas las aldeas del país hay un santuario dedicado a su figura, ya que a él deben los agricultores la prosperidad de sus cultivos. A Inari debe la tierra su arroz, el mar sus peces, y las montañas sus animales. A Tsuki-yomi, el dios Luna, le hacá muy desgraciado saber que estos dioses proveían de su boca, por lo que le asesinó. Del cadáver de Inari nacieron las plantas, el ganado y los gusanos de seda.
Para asegurarse que sus deseos se cumplan, los japoneses compran las muñecas de la suerte llamadas Daruma y pintan uno de sus ojos. Si el deseo se cumple, entonces pintan también el otro en señal de gratitud
Santuarios y festivales sintoístas
Los kami habitan la enorme cantidad de santuarios y templos sintoístas que se extienden por todo Japón. Los santuarios están dedicados a los diferentes kami, de modo que los rituales celebrados en cada uno de ellos pueden diferir ligeramente. Es creencia común que los santuarios actúan como fuerzas revitalizadoras de los kami, sobre todo la festividad del Año Nuevo. Los japoneses participan en unas ceremonias rituales llamadas matsuri, palabra que significa "servir a los kami", en las que se exaltan cualidades como la obediencia y el respeto. El sintoísmo promueve la graitud hacia los kami y antepasados, responsables de la vida y las bendiciones que disfrutan los vivos. El propósito del sintoísmo es cumplir la voluntad de los kami, los antepasados familiares, la comunidad y, finalmente, la nación.
Durante los festivales, la deidad es trasladada fuera del templo sobre un santuario portátil llamado mikoshi, y paseada por las calles. Las procesiones permiten a los kami proteger y bendecir a la comunidad que los adora.
El festival de Ryujin
Uno de los festivales más importantes es el del dios dragón Ryujin, deidad del océano. Se celebra en el mes de junio. Esta divinidad es adorada muy especialmente por los campesinos, sobre todo en tiempos de sequía. Muchas culturas del Pacífico reverencian a un dios del océano, y la mitología de Ryujin es una más de ellas.
Ryujin vive en un magnífico palacio de coral bajo el mar cerca de las islas Ryu Kyu. El palacio está guardado por dos dragones marinos y atienden al dios los peces del mar. Ryujin controla el trueno y la lluvia, es el más poderoso de los Raijin, es decir, divinidades del timpo. En su reino, un día equivale a cien años humanos, y situadas a ambos lados del palacioestán las salas que contienen las estaciones, tanto de la naturaleza, como de la vida de los mortales. El Palacio de la Primavera se encuentra en el este y está repleto de cerezos rebosantes de mariposas; allí puede escucharse el dulce canto del ruiseñor. En el sur, el Palacio del Verano aparece cubierto de vegetación y en él puede escucharse el bullir de los insectos. En el Palacio del Otoño, los árboles son rojos y dorados, y en el norte, el Palacio del Invierno es la morada del hielo eterno y la nieve, y el lugar donde no se puede volver.
Deidades menores
Entre las criaturas mitológicas más antiguas se encuentran unos seres legendarios conocidos como Tengu.
Se cree que habitan los árboles de las zonas montañosas, sobre todo los pinos. Estas figuras —mitad humano, mitad pájaro— suelen representarse con una capa hecha de plumas o de hojas, y haces con un pequeño sombrero de color negro. A los tengu les encanta gastar bromas, aunque sus pasatiempos más tienen de travesura que de maldad. Sin embargo, no suelen tener mucho sentido del humor cuando son ellos las víctmas de una broma. Un niño se rió de un tengu diciéndole que era capaz de ver lo que ocurría en el cielo mirando a través de una caña de bambú. Cuando descubrió que había sido engañado el tengu se vengó del niño haciéndole caer a un río helado.
Los oni
Se dice que los oni llegaron a Japón procedentes de China al mismo tiempo que la religión budista. Se trata de feroces demonios cornudos, a menudo de gran tamaño. Son básicamente humanos en su aspecto, pero poseen tres dedos en los pies, cuernos y colas. A veces tienen tres ojos. Mientras que los tengu son traviesos, los oni se muestran crueles. Estos seres, poco inteligentes y más bien lascivos, aparecen con frecuencia en los cuentos folclóricos japoneses.
Oni rojo escribiendo un manuscrito
Ushi-Oni
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La leyenda de Momotaro
Momotaro, reverenciado pr la nobleza de su espíritu y sus proezas bélicas, había nacido dentro de un melocotón. Una pareja de niños encontró el melocotón flotando sobre una corriente de agua y, al abrirlo, descubrieron en su interior al diminuto bebé. Le llamaron Momotaro, lo que significa "niño melocotón" y lo criaron como si fuera su propio hijo.
Cuando tenía ya quince años, Momotaro decidió recompensar a sus padres adoptivos y a sus vecinos por la generosidad que le habían demostrado. En una isla cercana vivía un grupo de oni, que hacían incursiones en tierra firme, robando los tesoros y atemorizando a la población. Después de recoger tres pasteles de arroz, Momotaro se puso en camino para cumplir su misión. En el camino se encontró con un perro, un faisán y un mono, los cuales accedieron a acompañarle a cambio de un pastel de arroz. El cuarteto de dirigi'o en barca hasta la isla de los oni, donde encontraron a un numeroso grupo de jovencitas que habían sido secuestradas y violadas, con ayuda de sus acompañantes, Momotaro lanzó un ataque contra la fortaleza de los oni, dando muerte a todos ellos. Después llenaron la barca con los tesoros robados y las muchachas raptadas. Momotaro volvió a casa triunfalmente, seguro que ahora sus padres podrían vivir el resto de sus días sin pasar apuros.
Issun Boshi
Es otro de los héroes diminutos y su nombre significa "Pulgarcito". Tras muchos año de matrimonio, los padres de Isuun Boshi no habían sido capaces de concebir un hijo, así que imploraron a los dioses para que le concediera uno,aunque fuera tan pequeño como la falange de un dedo. Los dioses les tomaron la palabra, y así nació Isuun Boshi.
A la edad de quince años (una edad muy significativa para los héroes) Issun Boshi emprendió un viaje a Kioto, la capital. Consigo llevo un cuenco de arroz que sus padres le habían regalado, un par de costillas y una aguja guardada en un vaina hecha de bambú. Navegó por el río, usando el cuenco como embarcación y una de las costillas a modo de batea.
Al llegar a la ciudad, Issun Boshi encontró un trabajo al servicio de una noble familia. Allí trabajó durante varios años ganándose su afecto. Un día Issun Boshi acompañó a la hija de su patrón a un templo. En el camino, dos gigantescos oni les tendieron una emboscada. Issun Boshi trató de atraer la atención de los gigantes, para que la joven pudiera escapar. Cuando uno de los oni se lo tragó, Issun Boshi desenvainó su aguja y se la clavo en el estómago. Después trepó por el interior del gigante hasta llegar a la garganta sin cesar un momento de dar estocadas con su aguja. Al llegar a la boca, el oni le escupió tan deprisa como pudo. El otro arremetió contra él, pero Issun Boshi salto a un ojo del gigante y allí también clavó su dimiuta espada.
El mazo de la suerte
En su retirada, uno de los afortunados onis dejó caer su mazo. Issun Boshi y la niña se percataron en seguida de que se trataba de un maso de la suerte, de modo que lo clavaron en el suelo y pidieron un deseo.Al instante, Issun Boshi adquirió el tamaño de una persona normal y su cuerpo apareció vestido con la armadura de un samuray, cuyos atributos guerreros ya había demostrado poseer. Cuando la pareja hubo regresado a casa, el padre dió su feliz consentimiento para que ambos se casaran. Issun Boshi demostró ser un marido ejemplar e hizo venir a Kioto a sus padres para compartir con ellos su buena fortuna.
Kappas
Según algunas fuentes, el kappa es una criatura que procede del mono mensajero del dios río. Con el aspecto de un mono, pero con escamas y concha de tortuga en lugar de pelo, estos animales del tamaño de un niño suelen ser de color verdoso y amarillo. Habitan en los ríos, charcas y lagos, y tienen un hueco en lo alto de la cabeza, en el que llevan agua sagrada. Si el agua se derrama, el kappa pierde sus poderes mágicos.
Igual que los vampiros, los kappa se alimentan de sangre humana, aunque también beben la sangre de las caballerías y el ganado. Además de sangre, los kappa son muy aficionados a los pepinos, y puede decidirse a no atacar a un ser humano si se arroja a las aguas donde viven un pepino con los nombres y edades de todos los miembros de la familia. Se distinguen porque siempre cumplen lo que prometen, y también por su cortesía y buenas maneras. Esto último suele ser la causa de su perdición, ya que cuando se inclinan en señal de respeto el agua se derrama de la cavidad de sus cabezas y pierden su poder mágico.
El mundo inferior y la vida de ultratumba
Las primitivas leyendas shinto no recogen la idea de que las almas tengan que comparecer en un juicio final donde dan cuenta de sus obras en vida. Emma o, el señor de los muertos, es una creación típicamente budista, y deriva de la creencia védica hindú de un dios de la muerte llamado Yama.
Los japoneses todavía celebran en julio el Bommsatsuri, o el Festival de los Muertos, en el que se encienden farolillos para guiar a los muertos en su camino hacia la otra vida. Las almas que no han encontrado el descanso y vagan por la Tierra se llaman Shinto Dama, y pueden verse en forma de relucientes esferas.
El camino del demonio
Tras la muerte, el alma emprende el viaje para ser juzgada en los Manantiales Amarillos, que es la región de Emma O situada en el reino subterráneo de Yomi. Como se trata de un largo camino, las almas llevan comida y dinero. Cuando llegan a Sanzu-No-Kawa, el río seco de los muertos, tienen que pagar a Sodzu Baba, la anciana que se encarga de la travesía. Cuando el alma llega al purgatorio, llamado Gakido, "Camino del Demonio", es juzgada según la Ley de Buda, y debe expiar los pecados cometidos durante su vida en la Tierra. Éste es el estadio inferior del alma. Sólo la intervención de la la benévola diosa Guan Yin puede exonerar un alma y garantizar su tránsito hacia la pacífica vida eterna, lo cual únicamente es posible cuando la persona ha llevado en la Tierra una vida libre de pecado y peregrinado a los treinta y tres santuarios dedicados a Guan Yin esparcidos por todo Japón. Esta Diosa también puede atenuar la pena que corresponde a una persona ligeramente mala. Las almas verdaderamente malvadas deben soportat la ira de Emma O, que los arroja a una cuba llena de metal fundido.
El dios Jizo también protege las almas guardando los cementerios y alejando a los oni, o espíritus malvados. Jizo oculta la almas entre sus ropas para evitar que los oni puedan arrebatárselas, y las ayuda en el purgatorio guardándolas de la ira de Emma O.
Figuras guardianas del templo de Horyuji en Nara
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