En el caso de Román, pesa la condición física. En el del técnico, los resultados serán clave
El Boca en tiempo presente vive días inestables. Lo cuentan sus resultados recientes y las campañas del peor ciclo del mejor de sus entrenadores, Carlos Bianchi. Esa situación, claro, proyecta dudas hacia adelante. Con una pregunta que late y que todavía no tiene respuesta precisa: ¿Y a partir de junio, qué?
Sucede que los dos principales protagonistas del universo Boca -Juan Román Riquelme y el Virrey - no tienen garantía de continuidad. El contrato del capitán expira en junio y aún no está renovado ni se habló de un nuevo acuerdo.
El del entrenador tiene una cláusula de revisión para la misma fecha. Y el panorama no está claro, excepto en un detalle decisivo: los resultados del equipo en los once partidos que restan del Torneo Final.
El caso de Román es más complejo.
La interna del plantel lo tiene como inevitable protagonista. Fue él quien le puso la cara a los problemas en nombre de todos, tras el conflicto entre Pablo Ledesma - soldado del 10 - y Agustín Orion, y las filtraciones a la prensa. Se sabe aunque no lo digan en público: los dirigentes quieren terminar con esas disputas.
La situación de Bianchi está estrictamente vinculada a la campaña vigente. Incluso, más allá del respaldo que en público y en privado suele ofrecerle Angelici. Otros dirigentes lo dicen con naturalidad: “Se evaluará en junio”.
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