domingo, 19 de abril de 2015

"La gente piensa que La Cámpora es una secta'' (0 puntos)

"La gente piensa que La Cámpora es una secta''

"La gente piensa que La Cámpora es una secta que viene por el poder y son pibitos que hacen política"


El precandidato a jefe de Gobierno del Frente para la Victoria Mariano Recalde compartió una mesa de café con cuatro periodistas de Infobae. Dijo que es más difícil presidir Aerolíneas que administrar la Ciudad y elogió a Scioli: "Garantiza la continuidad del modelo"


la campora


"¿Y ustedes por qué no son de La Cámpora?", intentó convencer Mariano Recalde mientras el equipo de producción ajustaba detalles de sonido. Los periodistas sonrieron y evitaron hablar sobre sus preferencias políticas, aunque hubo uno que se animó a recordar "las muy buenas clases" de derecho colectivo de trabajo que el presidente de Aerolíneas le había dado en la Universidad de Buenos Aires. El comentario sirvió para distender una mesa de café en la que uno de los siete precandidatos del Frente para la Victoria repasó sus principales proyectos para la Ciudad y recordó anécdotas hasta hoy desconocidas sobre su militancia política.


"En 2003 yo no voté a Kirchner", admitió, por ejemplo. La confesión despertó un coro desafinado que salió al cruce: "¿Y a quién votó?". "No voté a ninguno de los que se presentaron, no creía, no tenía confianza en los políticos de ese momento", reflexionó. Y avanzó: "Pero poco a poco nos fuimos convenciendo de que la política volvía a ser una herramienta noble, de transformación, de mejorarle la vida a los demás. Néstor Kirchner nos fue convenciendo de que había políticos que eran buenos y terminamos en octubre de 2010 llorando a un político, algo inédito en la Argentina".


El encuentro se realizó el martes 14 de abril en un bar de Palermo. El candidato se atrasó porque venía de una recorrida en el Hospital Garrahan, donde se encontró con realidades dramáticas, según relató. Llegó acompañado por un asistente que se encargó de atender sus celulares durante los 40 minutos que se extendió el café. Lo esperaba su vocero, quien en la previa repasó los días agitados de campaña que están viviendo. "El jefe de la campaña de Mariano es Mariano. Le gusta estar en todos los detalles. Pasa lo mismo en Aerolíneas, no hay ningún tema que se resuelva sin su firma", contó.


Recalde pidió algo fresco y le ofrecieron un té frío. Bebió algunos sorbos y cambió por un espresso. Utilizó edulcorante "porque después de los 40 hay que cuidar la silueta". Bromeó con la edad promedio de la mesa y se puso serio cuando le preguntaron por los partidos de fútbol que organizaba Néstor Kirchner en la Quinta de Olivos.


"Es un tema del que no se habla, forma parte de la intimidad", se disculpó. "Pero es algo público, no está mal jugar al fútbol", interpeló Infobae. "No, está muy bien, me encanta jugar al fútbol, pero son momentos que preferimos mantener en la intimidad", reiteró. Se soltó cuando le consultaron sobre sus habilidades en el verde césped y rechazó la versión que indica que el equipo de Kirchner siempre ganaba. "No es cierto, pero hablemos de otro tema", insistió.


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Al presidente de Aerolíneas Argentinas tampoco lo seduce la idea de confrontar con los otros seis postulantes del kirchnerismo en la Ciudad. Pese a que su nombre parece ser el más cercano a la Casa Rosada, cree que todos "son los candidatos de la Presidente" y jura que Gustavo Marangoni bajó su postulación por decisión propia: "No hubo tensiones".


El tema del que sí le apasiona hablar es de La Cámpora y de los "miles de pibitos" que prefieren hacer política "en vez de estar en la esquina". A modo de anécdota contó que muchas veces los vecinos se sorprenden cuando conocen el trabajo territorial de la agrupación kirchnerista de la que también forma parte el hijo de la Presidente. "Nos pasa seguido que cuando nos conocen en la vida real viene la señora y nos dice '¿y vos sos de La Cámpora? Pero vos sos bueno'", ejemplificó.


Cree que las críticas que pesan sobre la agrupación juvenil del kirchnerismo nacen como consecuencia de una "demonización" de los medios de difusión aunque admite que en los últimos tiempos comenzaron a realizar una autocrítica interna sobre la política comunicacional. "La gente tiene una imagen de La Cámpora como si fuera un cuco, una secta que viene por el poder, y son pibitos que se dedican a hacer política", reiteró.


La autocrítica también abarca a Máximo Kirchner. Recalde se adelantó a una pregunta que la mesa tenía guardada y aseguró que "muchos compañeros" esperaban hace varios años la irrupción pública del hijo de la jefa de Estado. Dice que le encantaría ver su nombre anotado en una boleta electoral, ya sea en Santa Cruz o en la provincia de Buenos Aires, aunque aclaró: "Los tiempos los maneja él, con mucha prudencia".


"Máximo tiene un perfil bajo muy elogiable, es un tipo modesto, muy activo, muy presente, recontra protagonista, pero cuidando siempre de no pasarse, de no caer en el lugar que cayeron otros hijos de presidentes él ve como ejemplo a no repetir. Tiene todas las virtudes, tiene toda la capacidad, tiene experiencia y tiene una sensibilidad, un corazón y una humildad que lo hacen un líder natural. Y a nosotros naturalmente nos nace el deseo de verlo cada vez más en público", analizó.


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Aerolíneas, Scioli y la continuidad del "modelo"


"¿Qué cree que es más difícil: ser presidente de Aerolíneas o jefe de Gobierno?", se planteó. Recalde no duda: "Mucho más difícil es ser presidente de Aerolíneas, sobre todo en las condiciones en las que estaba Aerolíneas en 2009".

"Nosotros queremos hacer en la Ciudad lo mismo que hicimos en Aerolíneas: ordenarla, emprolijarla, hacerla más cómoda, más moderna y tener una red de subtes como la red de vuelos de la Argentina, donde no todo desemboque en el centro. Eso se podría haber construido si esos diez kilómetros que nos prometieron se hubieran hecho. Con la mitad, con cinco kilómetros de subtes por año, hoy tendríamos todas las líneas que prevé la ley 261 de la Ciudad funcionando", explicó.


"Pero sigue habiendo mucha discusión sobre el déficit de la compañía", acotó la mesa. Recalde se pone otra vez serio y antes de escuchar el final de la pregunta salió al cruce y alzó la voz: "Yo no creo que haya discusión, se machaca sobre un número que no existe, que es inventado, que es el que existía cuando el Estado se hizo cargo de la empresa, y ese déficit, que es la diferencia entre los costos y la venta de pasajes, se viene achicando todos los años".


Recalde dice que es difícil hacer una estimación exacta sobre los años que le llevará a la compañía revertir el déficit. Se lo escucha convencido cuando asegura que están trabajando para que la empresa deje los números rojos -cree que el balance podría equilibrarse con la venta de 12 millones de pasajeros al año- aunque su posición ideológica trasciende las planillas de los contadores: "El Estado hace una inversión en Aerolíneas Argentinas para recaudar cada vez más y si en algún momento necesitamos que se invierta para ampliar la compañía, aunque no sea rentable, creo que es una buena decisión".


Son días agitados de campaña y sus asesores hacen señas para redondear la entrevista. Ya no queda café en las tazas pero sí una pregunta que no puede terminar sin respuesta: "¿Scioli es una garantía de la continuidad del modelo?". "Yo creo que sí, es parte de este proyecto desde el comienzo, desde antes que yo", contestó. Y redobló: "En La Cámpora no hay discusión sobre el rol de Scioli, absolutamente para nada".


No hay más tiempo para preguntas. Llegó el mozo con la cuenta y es hora de levantar la mesa. Antes de retirarse del lugar, Recalde asumió el compromiso de volver para un debate con el resto de los candidatos si gana las Primarias. "Me encantaría", desafía. Además confesó que hace algunos años estudió periodismo, pero finalmente abandonó la carrera. No aceptó posar para la infografía con el look que acompaña habitualmente este ciclo de entrevistas: "Son cosas superficiales".


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